La Impresión 3D y su Revolución en la Industria


Un nuevo centro de producción de la multinacional de equipamiento deportivo Adidas basado en impresoras 3d y brazos robóticos, descrito en una crónica publicada en el diario El País con el título ‘La industria regresa de la mano de los robots’, confirma el poder de la impresión 3D y de otras nuevas tecnologías para cambiar el futuro del sector industrial.impresora-3d-argentina-revolución-de-la-industria-3

Ante ese nuevo escenario que se dibuja en el horizonte más pronto que tarde debemos preguntarnos si queremos estar dentro o al lado de las nuevas tecnologías de alguna manera o bien permanecer ajenos a las mismas, como si el mundo no fuera a evolucionar.

“Cuando Adidas, el fabricante alemán de zapatos y artículos deportivos, decidió a principios de los noventa trasladar a China e Indonesia sus plantas industriales, recibió fuertes críticas de quienes pensaban que la medida amenazaba la estabilidad del empleo. La firma quería aprovechar la mano de obra barata y justificó el traslado por razones de competencia. Veinte años después, el aumento de los costos de fabricación en Asia y la automatización empiezan a poner en entredicho esa ventaja de las economías emergentes. Y la misma Adidas se prepara para dar un vuelco a su estrategia, con el regreso de parte de su producción a Alemania en centros automatizados. Esta vuelta generará empleo, pero solo en las actividades consideradas de alto valor añadido, como las de asistencia a las nuevas máquinas.”

La firma ha puesto en marcha un centro piloto en Ansbach, donde robots y grandes impresoras en 3D producirán zapatos personalizados, en menor tiempo y con gastos reducidos. “Estamos revolucionando la industria. Es un mundo en constante cambio y nuestros consumidores siempre quieren lo último en cuanto a los productos. Esto es lo que ofrecerán las industrias Adidas Speedfactory, empezando en Alemania y con la mejor tecnología”, afirmó Herbert Hainer, director ejecutivo del grupo, quien agregó que la producción a gran escala comenzará en este centro a partir de 2017. El grupo contratará a 160 trabajadores, que se encargarán de llevar a cabo tareas más sofisticadas, como la supervisión de las máquinas.
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El nuevo centro de producción de Adidas, denominado Speedfactory, se ubicará en Ansbach, en el sur de Alemania. Se trata de una fábrica de 4.600 metros cuadrados, donde impresoras en 3D y brazos mecánicos producirán zapatos moldeados y personalizados según las exigencias de los clientes. Una primera serie de 500 zapatos se realizará a lo largo de este año, aunque la producción en escala empezará en 2017. Adidas produjo 301 millones de pares de calzado deportivo en 2015 y necesita producir 30 millones de pares adicionales cada año para alcanzar sus objetivos de crecimiento para el año 2020. En futuro, el grupo planea construir fábricas de robots que operen en Gran Bretaña o en Francia, e incluso podría producir las camisetas del equipo nacional de fútbol de Alemania en estos centros. El rival de Adidas, Nike, también se está planteando la puesta en marcha de fábricas con robots.

La deslocalización productiva estuvo asociada durante décadas a la globalización. Las empresas –sobre todo las del sector de la manufactura– mudaron sus plantas en países emergentes para reducir los costes de producción. El made in empezó a ir acompañado de nombres de países exóticos como Bangladesh o Camboya, donde el trabajo era barato y los derechos laborales inexistentes. Condiciones que despertaron el interés de los empresarios, pero cuyo atractivo podría reducirse gracias a los avances tecnológicos.impresora-3d-argentina-revolución-de-la-industria

“Las nuevas tecnologías permiten sustituir mano de obra con capital (que en este caso son las maquinarias). Por esto, los costos laborales se convertirán en un factor secundario a la hora de establecer la ubicación de una planta industrial”, explica George Chondrakis, profesor de innovación tecnológica de la Universidad Pompeu Fabra y doctor en Oxford. En cada previsión existen fallos de cálculo, matiza Chondrakis, pero es cierto que “deberíamos observar el regreso de algunas plantas industriales en los países más avanzados como resultado de la digitalización, la robótica y la impresión 3D”.

Los casos de relocalizaciones más relevantes se están dando en Estados Unidos. En 2013, el presidente Obama exhortó a las empresas a aprovechar la impresión en 3D para devolver algunas de sus fábricas a casa. Y firmas como General Motors, Walmart y Caterpillar ya han respondido a esta petición. La web que se encarga de informar sobre cómo repatriar las fábricas, Reshoringinstitute.org, menciona más de 300 casos de relocalizaciones, entre los cuales destacan los deBoeing e Intel. El fabricante de aviones, que ya en los noventa apostó por un modelo de diseño totalmente computerizado, pretende ahora relocalizar la fabricación de los interiores del nuevo Boeing 777x a plantas inteligentes en EE UU. Intel, por su parte, anunció que construirá sus microprocesadores en Arizona (EE UU), tras una inversión de cinco millones de dólares.

“La relocalización será un fenómeno a largo plazo”, pronostica Hal Sirkin, socio mayoritario de la consultora The Boston Consulting Group y coautor del informeMade in America, again. El encarecimiento de la mano de obra china es el factor desencadenante para que las empresas consideren conveniente repatriar las fábricas, sostiene Sirkin. “En los últimos 15 años la demanda de mano de obra aumentó rápidamente en China y los salarios subieron hasta un 25-50% cada año. A partir de 2015 fabricar según qué productos en Estados Unidos es más barato, y prevemos que, si añadimos los gastos de transporte, los costes se equilibran cada vez más”.

En los últimos años también en España se han dado casos de relocalizaciones. Algunas empresas, como Panama Jack y Mustang, han trasladado desde Asia parte de su producción por razones sobre todo comerciales y de cercanía a los clientes. Otras, como la firma de juguetería Injusa, volvieron por una verdadera apuesta tecnológica. Hace ocho años Injusa relocalizó a España todas sus plantas de China. “Empezamos a invertir nada más volver, y ahora destinamos 1,5 millones de euros cada año a I+D. Además, contratamos a nuevos empleados y formamos a los que teníamos para que aprendieran a manejar las nuevas máquinas”, explican desde la firma. “Nos dimos cuenta que o apostábamos por innovación, tecnología y calidad del producto o nos quedábamos fuera”, agregan.

La calidad del producto, así como los tiempos de entrega, juegan un papel cada vez más relevante en la venta de muchos productos, añade Lucía Avella Camarero, catedrática de organización de empresas de la Universidad de Oviedo. “Algunas empresas españolas han relocalizado algunas de sus actividades productivas por dos razones: han visto reducidas sus ventajas en costes y observan dificultades para atender las nuevas necesidades de los clientes desde el exterior”, agregan.

Una encuesta elaborada por la consultora The Boston Consulting Group revela que con respecto a 2012 el número de directivos que declara “estar recuperando activamente las producciones” a los países de origen ha crecido un 250%. Se trata de un escenario estable, considera Harry Moser, presidente de Reshoringinstitute.org: “En todos los países hay una tendencia a hacer las cosas ahí donde serán consumidas, impulsando la relocalización”, asegura.

La pregunta sobre el futuro de la industria sigue siendo, no obstante, la misma desde hace años: ¿hasta qué punto los avances tecnológicos generarán o destruirán empleo? La vuelta de las fábricas a Estados Unidos ha creado en total de 249.000 nuevos puestos de trabajo desde 2010, sobre todo en el sector del textil, equipamientos y fabricación del metal, calcula Reshoringinstitute.org.


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